GUÍA 2 - ¿QUÉ ES PENSAR?
Tema 2
-Introducción: ¿Qué es pensar?
PENSAMIENTO
CRÍTICO
¿QUÉ ES
PENSAR?
Pensar es una búsqueda incesante de respuesta a la pregunta última de por qué existe algo en lugar de nada. Dado que nada puede escapar a la existencia y que no hay nada fuera de la gran cadena del ser, todo acto de pensamiento constituye un ejercicio sobre la existencia y sus infinitas formas. En la llamada era de la información, hemos perdido el sentido de la actividad humana más fundamental: el pensamiento. Confundimos conocimiento con opinión y, de modo engañoso, reducimos el pensar al mero procesamiento de datos.
Pensar no es acumular
información. No es analizar datos. No consiste únicamente en vincular objetos a
conceptos ni en establecer relaciones lógicas entre conceptos. Pensar implica
mucho más que un procedimiento mental. Pensar es una búsqueda constante de
respuesta a la pregunta última de por qué existe algo en lugar de nada. Puesto
que nada puede escapar a la existencia y nada está fuera de la gran cadena del
ser, todo acto de pensamiento es un ejercicio sobre la existencia y sus
manifestaciones infinitas. Al realizar un experimento científico, al escribir
un bello poema sobre la brisa matinal o al analizar las ciudades modernas, nos
ocupamos de diversos aspectos y manifestaciones de la existencia.
Todo modo de pensar debe
fundarse en la existencia; de lo contrario, no podremos escapar a la trampa del
solipsismo. En este sentido, pensar no se reduce al funcionamiento interno de
mi mente. Cuando el pensamiento se apoya en la existencia, no surge el dualismo
cartesiano entre la mente (res cogitans) y el mundo (res extensa).
Por ello, los filósofos clásicos rechazaron el subjetivismo y el escepticismo
filosófico.
La existencia no es un concepto
abstracto; es la realidad más concreta y abarcadora. Podemos concebirla en
nuestra mente como una idea o concepto, pero la realidad de la existencia
trasciende siempre sus representaciones mentales. Es semejante a la diferencia
entre una escena y su fotografía. Cuando tomamos una foto, congelamos ese
instante, lo arrancamos de su flujo natural y lo contemplamos como un momento
inmóvil. Lo que vemos no es irreal ni imaginario; sin embargo, no es la
realidad misma, sino su imagen. Como en toda abstracción, se ha separado del
flujo existencial en el que tiene lugar. No podemos tomar ese instante
congelado como la realidad misma, porque la realidad nunca se detiene; fluye
sin cesar.
Pensar es un ejercicio de la
existencia porque cada juicio mental que emitimos o cada conexión lógica que
establecemos se relaciona con ella. Esta idea se subraya al distinguir entre el
ser (vücûd) y lo ente (mevcûd). Un árbol, el cielo o la casa de
la calle existen y poseen atributos propios que los diferencian. Cada uno
existe a su manera, pero todos convergen en un punto: el acto de existir. O, en
la terminología clásica de Mullâ Sadrâ, todos “participan” de la existencia. No
es que la suma de los entes constituya la existencia; por el contrario, es la
existencia la que produce a los entes en sus modos particulares: montañas,
animales, seres humanos, viento, lluvia, ciudades y cuanto nuestras manos han
creado. La existencia se manifiesta en formas incontables y colores infinitos;
es más que la suma de los entes. Así como los objetos (las “sustancias”)
participan de la existencia, nosotros, los seres humanos, también participamos
de ella. Tal participación establece un vínculo especial entre nosotros y la
existencia, pues tratamos de comprender esa relación singular.
Cuando reflexionamos sobre un
objeto, un momento, una situación o una relación, pensamos la existencia y sus
innumerables manifestaciones. No es cierto que el mundo de la existencia sea un
objeto pasivo carente de sentido y que seamos nosotros quienes le conferimos
significado. Por el contrario, las cosas poseen, independientemente de
nosotros, sentido, finalidad, proporción e importancia. La transformación
subjetivista de la filosofía occidental convirtió al mundo en un objeto sin
sentido y al ser humano en un sujeto sin mundo; y todavía padecemos este
desconcierto. Creemos que el universo carecería de significado sin nosotros y,
con estúpido orgullo e ignorancia, sostenemos que la finalidad del ser no es
otra que servirnos. La verdad es la contraria: el mundo posee significado con
independencia de que lo comprendamos o no. Somos apenas una parte de una
realidad mayor que nosotros mismos.
Los filósofos musulmanes
definieron la filosofía como “la capacidad de conocer la realidad de las cosas
tal como son, en la medida de las fuerzas humanas”. Esta definición ilumina con
claridad la realidad de la existencia y nuestra relación con ella: las cosas
tienen una realidad que nos trasciende y que procuramos comprender en la medida
de nuestras posibilidades. No poseemos el mundo; no podemos esclavizar la
existencia. Solo podemos protegerla y nutrirla para realizar nuestro propio
potencial. Nuestra relación con el mundo de la existencia no puede basarse en
el dominio y la explotación.
Pensar requiere desarrollar
nuestras capacidades mentales, lógicas y emocionales para comprender esa
realidad compleja y dinámica llamada existencia. Reducir el mundo de la
existencia a mis construcciones mentales es el más letal de los errores
filosóficos. Solo aplicando múltiples perspectivas cognitivas a la realidad
poliédrica de la existencia podemos empezar a captarla y a comprender nuestra
propia verdad. Esto implica llevar el conocimiento y el pensamiento más allá de
la razón calculadora y de los análisis polémicos.
Para entender correctamente el
mundo, debemos emplear tanto la mente como el corazón. La filosofía y la lógica
son importantes, pero también lo son el arte, la poesía y la religión. El
pensamiento carece de sentido si no produce sabiduría y no revela cómo la
existencia se manifiesta a sí misma. El pensamiento nos enriquece únicamente
cuando comprendemos que no podemos ser señores del mundo, sino tan solo sus
pastores y guardianes.
ÁGORA FILOSÓFICA 2
1. ¿Podría usted distinguir los conceptos de pensar y filosofar?
2. ¿Por qué creería usted que en la era de la información se ha perdido la capacidad de pensar?
3. ¿De qué manera consideraría usted que existen diferencias entre conocimiento y tener opiniones?
4. ¿Por qué pensar debería fundarse en la existencia y por qué no sería aconsejable que estén separados?
5. Describa cinco líneas argumentales acerca de lo que significa pensar?
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