GUÍA 5 EL NACIMIENTO DE LA FILOSOFÍA
Tema
5: Del mito
a la razón / ¿Por qué filosofar? / ¿Qué es la filosofía?
COMPETENCIA
CREATIVA
EL
NACIMIENTO DE LA FILOSOFÍA / GIORGIO COLLI
LA
LOCURA ES LA FUENTE DE LA SABIDURÍA
LOS ORÍGENES DE LA FILOSOFÍA,
y, por tanto, de todo el pensamiento occidental, son misteriosos. Según la
tradición erudita, la filosofía nació con Tales y Anaximandro: en el siglo XIX
se buscaron sus orígenes más remotos en fabulosos contactos con las culturas
orientales, con el pensamiento egipcio y con el indio. Por ese camino no se ha
podido comprobar nada, y nos hemos contentado con establecer analogías y
paralelismos. En realidad, la época de los orígenes de la filosofía griega está
mucho más próxima a nosotros. Platón llama “filosofía”, amor a la sabiduría, a
su investigación, a su actividad educativa, ligada a una expresión escrita, a
la forma literaria del diálogo.
Y Platón
contempla con veneración el pasado, un mundo en que habían existido de verdad
los “sabios”. Por otra parte, la filosofía posterior, nuestra filosofía, no es
otra cosa que una continuación, un desarrollo de la forma literaria introducida
por Platón; y, sin embargo, esta última surge como un fenómeno de decadencia,
ya que “el amor a la sabiduría” es inferior a la sabiduría”. Efectivamente,
amor a la sabiduría no significaba, para Platón, aspiración a algo nunca
alcanzado, sino tendencia a recuperar lo que ya se había realizado y vivido.
Así, pues no hubo un desarrollo continuo, homogéneo, entre sabiduría y filosofía. Lo que hizo surgir a esta última fue una reforma expresiva, fue la intervención de una nueva forma literaria, de un filtro a través del cual quedó condicionado el conocimiento de todo lo anterior. La tradición, en gran parte oral, de la sabiduría, ya oscura y avara por la lejanía de los tiempos, ya evanescente y tenue por el propio Platón, para nosotros aparece así falsificada también por la inserción de la literatura filosófica. Por otro lado, la extensión temporal de aquella era de la sabiduría es bastante incierta: en ella va incluida la llamada época presocrática, o sea, los siglos V y VI a. C., pero el origen más remoto se nos escapa. Tenemos que recurrir a la tradición más remota de la poesía y de la religión griegas, pero la interpretación de los datos tiene por fuerza que ser filosófica.
Platón inventó el diálogo como literatura, como un tipo particular de dialéctica escrita, de retórica escrita, que presenta en un cuadro narrativo los contenidos de discusiones imaginarias a un público indiferenciado. El propio Platón llama a ese nuevo género literario con el nombre de «filosofía». Platón, cuando llama a su literatura «filosofía» para contraponerla a la «Sofía» anterior. Sobre eso no hay dudas: en varias ocasiones Platón designa a la época de Heráclito, de Parménides, de Empédocles, como la era de los «sabios», frente a la cual él se presenta a sí mismo como un filósofo, es decir, como un «amante de la sabiduría», esto es, alguien que no posee la sabiduría.
Además de eso, y en referencia precisa al valor de la escritura, existen dos pasajes fundamentales en Platón, cuya importancia es decisiva para los fines de una interpretación general de su pensamiento y de su posición en la cultura griega. El primer pasaje es el mito contado en el Fedro sobre la invención de la escritura por parte del dios egipcio Theuth, y sobre el don de ésta), destinada a los hombres, que Theuth hace al faraón Thamus. Theuth enaltece los valores de su invención, pero el faraón replica que la escritura es, desde luego, un instrumento de rememoración, pero puramente extrínseco, y que incluso con respecto a la memoria, entendida como capacidad interior, la escritura resultará dañosa. Por lo que se refiere a la sabiduría, la que proporcione la escritura será aparente, no verdadera. Y, al comentar ese mito, Platón acusa de ingenuidad a quien piense transmitir por escrito un conocimiento y un arte, como si los caracteres de la escritura tuvieran la capacidad de producir algo sólido. Se puede creer que los escritos estén animados por el pensamiento, pero, si alguien les dirige la palabra para aclarar su significado, seguirán expresando una sola cosa, siempre la misma.
El segundo pasaje pertenece a la Séptima carta. Hablando de su vida y de las experiencias dolorosas vividas en la corte del tirano de Siracusa, Platón cuenta que Dionisio II había pretendido divulgar en un escrito la presunta doctrina secreta latónica. A partir de ese episodio, Platón niega en líneas generales a la escritura la posibilidad de expresar un pensamiento serio, y dice literalmente:
«Ningún hombre sensato osará confiar sus
pensamientos filosóficos a los
discursos y,
menos aún, a discursos inmóviles,
como es el
caso de los escritos con letras».
«Por eso precisamente, cualquier
persona seria
se guarda de escribir sobre cosas
serias para
exponerlas a la malevolencia y a
la
incomprensión de los hombres. En
una
palabra, después de lo que hemos
dicho,
cuando veamos obras escritas de
alguien, ya
sean las leyes de un legislador o
escritos de
otro género, debemos sacar la
conclusión de
que esas cosas escritas no eran
para el autor la
cosa más seria, si éste es
verdaderamente serio,
y que esas cosas más serias
reposan en su
parte más bella, pero, si
verdaderamente éste
pone por escrito lo que es fruto
de sus
reflexiones, en ese caso “es
cierto que” no los
dioses, sino los mortales “le han
quitado el
juicio”».
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ISEGORÍA / ANÁLISIS DEL DISCURSO
FILOSÓFICO “Un espacio para el pensamiento y análisis de ideas de nuestro
tiempo” |
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TEXTO. AUTOR: |
TEMA: FUENTE: |
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A.
PREGUNTA FILOSÓFICA |
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